Los materiales que elijo y cómo cuidar tu pieza para que dure.
Cada material que entra en el taller pasa por un criterio claro: tiene que tener sentido. En lo que toca, en lo que dura, en lo que representa.
Trabajo con materiales naturales, reciclados u orgánicos – todos certificados, todos elegidos a propósito.
Nace de los restos del proceso de curtido del cuero – fibras que de otro modo se desecharían. Se combinan con látex natural para dar como resultado un material suave, flexible y muy similar al cuero tradicional. Resistente, de origen trazable y con certificación OEKO-TEX Leather Standard y GRS.
El material de muchos de mis trenzados más icónicos. Algodón recuperado, transformado en un cordón resistente y agradable al tacto. Certificado OEKO-TEX Standard 100.
Fibra vegetal extraída de la palma. Ligera, resistente, completamente biodegradable. Aporta textura y carácter a cada pieza, y envejece con una dignidad que pocos materiales tienen.
Un material técnico con alma sostenible. Imita las propiedades del cuero pero es impermeable, transpirable, antibacteriano y lavable. Muy ligero y extremadamente duradero. Certificado OEKO-TEX Standard 100.
Confeccionada con algodón recuperado. Resistente y versátil, con certificación GRS que garantiza su origen reciclado y su trazabilidad.
La que uso para los forros. Algodón 100% orgánico, cultivado sin pesticidas ni fertilizantes químicos. Suave, resistente y con certificación GOTS.
Un tejido nacido del mar – literalmente. Se elabora a partir de plástico recogido del océano y plástico postconsumo. El resultado es un denim resistente y con propósito. Certificado OEKO-TEX Standard 100 y GRS.
Me alegra que tengas entre tus manos una de mis piezas. Con un poco de atención, te acompañará durante mucho tiempo.
Están hechos con cordón de algodón reciclado y se pueden lavar a mano con jabón suave – tipo jabón de Marsella.
Frota con delicadeza, aclara bien y elimina el exceso de humedad.
Déjalo secar en posición horizontal, sobre una toalla, como harías con un jersey.
Si tu bolso tiene asas de madera o de cuero reciclado, evita mojarlas. Si se humedecen, sécalas enseguida con un paño.
Guárdalo en una bolso de algodón cuando lo uses, protegido del polvo y la luz directa.
Para el día a día, basta con un paño ligeramente húmedo. Sécalo después y evita mojarlo en exceso o dejarlo al sol durante largo tiempo.
Si no vas a usarlo una temporada, rellénalo con papel de seda para que conserve su forma.
Son los más fáciles de cuidar. Si se manchan, un paño húmedo es suficiente. Como con el resto, evita la exposición prolongada al sol y guárdalos rellenos de papel de seda si los guardas por temporada.
La lona encerada no se lava – ni a mano, ni en lavadora, ni en seco. El agua eliminaría la capa protectora que la da su carácter impermeable.
Para limpiarla: cepilla primero la suciedad seca, pasa después un paño húmedo en agua fría sin frotar en exceso, y deja secar al aire.
Puedes ver un vídeo con todo el proceso aquí.
Con el tiempo, la superficie irá adquiriendo una pátina propia. Ese desgaste es parte de su belleza – cada bolso cuenta su historia.
Si alguna vez necesitas volver a encerarlo, escríbeme y te explico cómo.
Las asas de cuero de curtición vegetal necesitan hidratación de vez en cuando. Puedes usar grasa de caballo o una crema tipo Nivea – aplica una pequeña cantidad, frota con un trapo seco y retira el exceso.
Evita mojarlas y el sol directo prolongado. Con el uso irán oscureciendo de forma natural – es parte de su carácter, no un defecto.